Mery Lunge, presidenta de Moconá Maderas y de la Fundación Universitaria de Oficios (FUO), fue la protagonista de una nueva entrega del ciclo Invest Nexus.
La empresaria destacó el valor estratégico de Córdoba como ecosistema de negocios y la importancia de la articulación público-privada para impulsar el crecimiento industrial. También puso el foco en la profesionalización de los oficios y en el talento humano como motor de desarrollo sostenible.
Córdoba se posiciona como un centro estratégico para los negocios gracias a su ubicación mediterránea, su conectividad y un ecosistema singular donde el sector público y el privado planifican juntos. Para Mery Lunge (Pte. de Moconá Maderas y de la Fundación Universitaria de Oficios – FUO), esta articulación es fundamental.
«Poder sentarse con el sector público y planificar una ciudad, el crecimiento, el desarrollo, la industria, los sectores, es fundamental».
La empresaria también señaló que aún existen grandes oportunidades en áreas clave como la gestión de residuos y la economía circular.
Por encima de todo, lo que más valora Mery Lunge de Córdoba es su talento humano, al que define como la verdadera infraestructura sobre la que deben apoyarse las comunidades que aspiran a crecer de forma sostenible. En su visión, el crecimiento de cualquier empresa ocurre únicamente cuando las personas que la integran también se desarrollan.
«Lo que más importa para cualquier empresa, y lo tiene Córdoba, es el talento humano. No hay en todas partes ese talento concentrado y con esas capacidades».
Ese convencimiento la llevó a fundar la FUO para combatir la escasez de mano de obra calificada en los oficios tradicionales, un proyecto que con el tiempo sumó el apoyo del gobierno y las universidades.
En otro orden de cosas, conversamos sobre la transformación de su empresa para pasar de ser una organización familiar a una industrial. En ese sentido, Lunge sostiene que el salto hacia una alta capacidad productiva requiere profesionalización y tecnología, pero sin perder el foco en las personas ni convertir la cultura corporativa en un sistema puramente capitalista.
«Todavía hay una brecha entre la educación y las empresas, pero cada vez es más pequeña».